30.4.08
28.4.08
oídos sordos
escuché que decía que después de los treinta las minas se ponían celópatas, neuróticas, imposibles. escuché que decía que la gente se pasa la vida entera buscando el amor y agregó que nunca se sabe cuando lo tienes en frente, escuché que decía que me quedara quieta porque nada malo iba a pasar. escuché que decía que un círculo de fuego podía proteger a esos enamorados que traían daños colaterales a causa de la búsqueda del amor, escuché que decía que era mejor quedarse en el lado calentito del corazón, escuché que decía que la sábana arrugada hacía que la nariz le picara, escuché que decía que era mejor meterse en la concha, escuché que decía que no lo hiciera callar, escuché que roncaba, escuché las teclas de un ordenador, escuché campanas que sonaban majaderas, escuché que decía que la mariguana curaba todo mal, escuché y escuché. presté mucha atención. hoy tengo los oídos sordos.
the end
reina a pedazos
real love
for sale
esa que le dolía
respiró profundo y se dejó querer
entonces comenzó a llover en santiago y las luces brillaron
mientras dormía, sintió el frío intenso de su acompañante
todavía no amanecía y otra vez se juntaron un montón de lágrimas en sus ojos
hasta que saltaron inútiles
mojando el cabello
apagando la dulzura
cerró la puerta de su corazón hasta nuevo aviso
otra vez invierno
abriles lluviosos con la garganta apretada la mano en el corazón apretándolo fuerte para que no se caiga pero mañana hay solcito dicen y hay que provecharlo antes de que vuelva a helar por el sendero de la calma hay que trasitar para así no caer en un despeñadero inútil de intentos infructuosos quién dijo que la búsqueda del amor sería fácil, ensayo-error y vuelta a ensayar más temprano que tarde la pena desaparece y esta vez los ojos más abierto la mente menos alerta dejarla calladita que no se entrometa en la ruta de la FELICIDAD porque no sabe lo que es sentir ganas de bailar apoyada la cabeza sobre el pecho adecuado. invierno de nuevo.
27.4.08
24.4.08
la píldora del día después
Quién sabe, quién tiene la seguridad del momento cuando empieza el mambo de la vida. Pura culpa y más culpa que le meten en la cabeza. Como dice mi amiga feminista Raquel Olea, ¿cuando usted se come un huevo, qué se come: un huevo o un pollo?. Dirán que esto es facilismo. ¡Manual feminista!, gritará alguna cuica Opus. ¿Y qué? Todas las mujeres populares saben del aborto, del palo de perejil, del alambre y de los riesgos que corren con las aborteras clandestinas. Además, todas conocen los malos tratos y crueldades a que las someten en las postas públicas cuando llegan con hemorragia. La culpa cultural es la construcción madre, virgen y mártir que ha hecho esta sociedad occidental de la mujer. ¿Qué sabe el hombre de un cuerpo agredido en su género desde que nace? Nació chancleta, decía antes la gente, y las perritas se ahogaban en el río. Lo mismo pueden decir de mí; qué sé yo de esto, de un territorio corporal tan vasto y mortificado por un designio religioso y parturiento. Y quizá tendrían razón, pero me complicito con la libertad del cuerpo mujer y sus decisiones de supervivencia, de tener o no hijos, de tomar la píldora del día después, después de tener un rico sexo espumeante. ¿Por qué estos rígidos señores condenan a la clase trabajadora a tener sexo sólo pro creativo? ¿Y si el polvo era sólo por calentura casual? Si la cachita era sólo para pasar la neura, sólo por deseo. Ustedes, señoronas de misa dominical, ¿conocen la palabra deseo? ¿O sólo se abren de piernas para tener hijos? Pero ese es problema de ustedes, y no tienen que imponer esa moralina al país entero. Tampoco se crean las damas zorrijuntas que llegar al aborto es una gimnasia recreativa. Si fallaron las pastillas, si no resultó el tarro, si el condón se rompió, la colegiala, la pobladora, tiene que vender lo que no tiene para arriesgarse con un raspaje con gillete mohosa.Alguna vez le pregunté a mi madre si se había hecho algún aborto. Me dijo que sí con aburrida indiferencia y después hablamos de otra cosa, mientras ella apagaba la tele donde el cura Hasbún vomitaba sentencias y amenazas con cola de lagarto. LND
15.4.08
pokemonas

invadirán todo...como ratas se esparcirán por la ciudad destruyendo tu mobiliario municipal...saquearán las tiendas de ropas pokemonas...robarán los alisadores de pelo...se fumarán las hojas que el otoño está dejando caer...
Será el fín...
pasé por la vereda y desde el centro de la Plaza salía un olor que era una mezcla de pata, poto, orín, sudor, ignorancia, desidia, gel, afasia, perfume barato, mamonería, chela, semen, crema Nivea y yerba...
I HATE THESE FUCKING BASTARDS!!!!
(tito en su día de furia)
14.4.08
linda nena
13.4.08
ela
boiconteándose la plenitud
cortapizas concientes pone y traspone
solo busca caricias eternas
rabia
6.4.08
31.3.08
mister berman

Conociendo a la señora Berman
La aparición de Todo lo sólido se desvanece en el aire en 1982 fue un acontecimiento en el campo de las discusiones sobre modernidad. El trabajo de Berman analizaba el estremecimiento revolucionario que el espíritu del modernismo había marcado en la literatura, el arte, la política, el urbanismo y la vida cotidiana. Lo hacía desde el examen de autores clásicos como Dostoievski, Goethe, Marx y Baudelaire, y de espacios como el París del siglo XIX, San Petersburgo o su Bronx natal. El libro produjo debates intensos en Occidente. Cuando se editó en Argentina, en 1988, se abrió rápido paso en la universidad y en la prensa especializada.desconexión
mar de fondo
24.3.08
23.3.08
menos mal
más menos me gusta
entonces juego ese más menos
menos mal que estoy jugando y prendo el bien
vaya que bueno que se puede ir ese mal
es más bien
esquivar el mal signo
darle la vuelta a la tuerca
cantar trinando una melodía
iluminarle al alma esos rinconces vagos
soportar un golpe bajo comiendo fresas
marcar la diferencia entre un flehcazo y la locura del amor
y cuando entre esa luz blanquecina
cogerle los cachos con premura y suavidad
sólo así mixtura
cruza el magma sin violencia alguna
traspasando cada fibra otoñal
anulando toda melancolía
seis
huelo la herida fresca
sangrante y maloliente
la sano con cristales de una bella noche
el recuerdo de pasiones quietas


