Nos vemos en la bahía. Cada sábado a las 21 puedes navegar en el más grande yate de la bahía de Valparaíso. Música, alegría y poesía te transportarán a las noches Nerudianas de la costa del pacífico.
Este fin de semana tendremos nuevamente como invitados al grupo BAREKE y toda su música fusión afro-colombiana.
Reserva tu ticket al fono 96118497, al mail marensepia@gmail.com, o adquiérelo directamente en Librería Ivens, Plaza Aníbal Pinto o en Bar La Playa, Cochrane 586, Valparaíso
* La embarcación zarpará a las 21 horas sin excepción. A bordo se hará un servicio de café gentileza de Puro Café. El uso de chalecos salvavidas es obligatorio.
Para navegar una piscina solo requerimos de nuestros recuerdos. A diferencia del mar -que nos obliga a coordenadas y triangulaciones- una piscina no necesita de cartografía alguna. Bajo el azul de esa parcela sumergida miramos a las demás personas como en el mundo de la memoria, los otros nadadores pasan junto a nosotros al igual que piezas de otro tiempo, en este caso, retenidas por esa particular composición de condiciones físicas. Esos recuerdos cruzan nuestro campo visual haciendo curiosas figuras rítmicas que los hacen desplazarse sobre ondas. Nadar en una piscina es el dominio de dos elementos, que al mismo tiempo implica la paradoja de dos variables definitivas: el agua en estática, y el cuerpo en un obligatorio desplazamiento. Se cruza un eje donde el control del peso y del tiempo cifran la existencia en ese océano de traspatios. Nuestra vida acuática es entonces similar a la de recuerdos. No terminamos de pasar y nuestra presencia crea instantes que reverberan, que se replican en el espacio y entonces comenzamos a ser recuerdo de nosotros mismo. Nadar es recordar a ritmo de la respiración y de la memoria. Nadamos a ojos cerrados. No me extraña que Narciso se haya mirado reflejado en una piscina antes de hacerse flor y comprobar que la Belleza existe. Y que los domingos junta a la piscina –hogueras encendidas, animales sacrificados, gente reunida- sean tiempo suspendido. Los nadadores olímpicos son además de cumbre de perfección humana, nostalgia de que alguna vez dominamos el agua, además del aire. Me advertiste que generalmente nadie se acercaba a esa piscina, que desde allí nadie nos veía pero que todo era vista. Caracas era un paisaje sobre el que flotábamos. Colinas de San Román. Doble flotación: arriba de una ciudad valle, debajo de un cielo domingo. En uno de sus cuentos John Cheever describe una tarde similar. Una tarde donde esos americanos satisfechos podían decir: anoche bebí demasiado. Una tarde donde su personaje principal decide recorrer su condado cruzando un océano de piscinas. Más adelante ese personaje –Neddy Merril- mira que se acercan nubes que simulan un barco de enormes dimensiones. Ese personaje lo interpretaría, en la versión cinematográfica de la historia de Cheever, Burt Lancaster. Un Burt Lancaster que se hacía viejo en un mundo de jovencitos tontos. No había ya lugar bajo el sol de California para clásicos como él. Esa tarde no había nubes, y no me besaste por miedo a que nos vieran desde las ventanas. Me dijiste que con El Ávila de fondo hacíamos un hermoso cuadro. Yo sonreí, según recuerdo, y hundí mi cuerpo bajo el agua.
es poco usual pero a las 7: 15 ya estaba en pie. debió ser el sol que salió más temprano y entró por mi ventana como avisándome que el día se viene con ganas. prendí la radio y sonaba Boys don't Cry y aunque me resistí a disfrutarla por llevar escuchándola más de 20 años, la patita se me movía igual . desperté a mis críos, comimos huevos con tomate, pan integral, tomamos té, leche para Yamil. regué a ficus, jasmín, lavanda, romero, cheflera, palo de agua, cardenal rojo, gomero, rayito de sol, filodendro, mirto y la tropa de cactus que poblan mi balcón. todo bien hasta ahí. hasta que cerré al puerta de casa y me di cuenta que las llaves estaban adentro. el auto quedó en el cerro. bajamos a pie. valparaiso es un pueblo en el que las caras conocidas se te cruzan todo el tiempo. muchas de ellas no son las que quieres ver una mañana feliz. otras suenan amables, miran sinceras. María y sus diarios. Agustina y su nuevo negocio en una casa patrimonial que lee sus cuentas sentada mientras observa a su bebé que duerme tranquila en su coche. me cuenta que una extranjera dice ser la verdadera dueña del local que acaba de arrendarle a un chileno y que amenaza con desalojarla pero que ella tiene un abogado top y que está segura que la gringa se va a quedar con cuello. me sugiere de pasada que lleve mi abrigocolor crema a la tintorería porque ya parece de chocolate. caminar por la Avenida Alemania, el Camino Cintura de Valparaíso, que va por la mitad de los cerros es fascinante, salvo por los mojones que te pillas cada tanto en distintas texturas, colores y hedores. y esa casa que a la altura del ocho mil y tanto huele a mierda y la gente se tapa la nariz y sus dueños como si nada y ese pobre perro que se persigue la cola y se revuelve en la ignominia de su amo infesto. Por suerte el aroma de las madreselvas se llevan el mal rato y devuelven la energía junto al mar y ese enorme árbol que parece un gran brocoli plantado en el jardín del hospital alemán en señal de su antiguedad. veo que Luis ha pintado su auto de amarillo kodak, antes era verde y exhibía un dragón en la puerta del conductor. ahora dibujó un dragon ball en el mismo lugar. todo japonés. igual que los tatuajes de sus brazos esculpidos con sesiones eternas de levantamiento de pesas. la cara de rockero trasnochado no se la quita nadie. antes yo tenía muchos conocidos en el cerro concepción. arrendatarios todos. ahora en sus casas cuelgan carteles de VENDE. PATRICIA SEPULVEDA. hay un triste éxodo en este lugar. imposible comprar. menos en plena crisis económica. ¿quién puede pagar $120 millones por una casa antigua a la que hay que meterle 20 palos más para enchularla? todos quisiéramos un pedacito de patrimonio. (soñé que tenía un mueble viejo y quería deshacerme de él). Me sumergo ahora en el laburo.
Está paseando cerca de Caracas en una playa que se llama... no recuerdo, algo así como Toscana. Lo importante es que está paseando de día, al sol y con amigas con beneficios ("amistad desitenresada que sonríe") ... Eso. Porque el bar, la poligamia, el humo, la intensa y eterna noche sumada a su excesiva hiper funcionalidad ("workaholic") le pasaron la cuenta y anda respirando al 40% como si fuera abuelito (Parra, no te enojes, pero sólo un abuelito en pitilla respira así). La cosa es que me dice suelto de cuerpo: "pero sabes que justo ahora escribo mejor que nunca, planifico como si fuera dios y negocio como tigre, sólo ando chueco de la respiración.
Todosana se llamaba la playa! La chica yo no sé, pero está bonita y semivirgen (o te referías a la playa?) Ay Jesús Ernesto, ahora andas "cero rocanroll, todo metido, todo lindo". Como para no creerte. Su receta: "mi clave está en mi soltería real, eso es todo". Un indie de tomo y lomo. Quiero ser tu fan.
como se tomaban fotos solitos yo quise intrusiar y me metí de puro hinchapelotas entremedio de los dos que se reían de mí llamándome "dinosauria anacleta".
Lilí ensoñadora retratada por su hermano en el fundo El hechizo de Malloco una tarde de septiembre de 2008 cuando llevaba puesta una flor en sus cabellos y un pañuelo rebelde.
Cuando ella se enamoró no pensó que el corazón era rojo para siempre siempre era rojo, rojo por siempre no, no lo pensó el corazíon
Y lo guardó en un rincón sin saber si un día el sol le daría otros colores otros colores otro color un día el sol no lo pensó
Se despertó un día al sentir su latir como un tambor que llamó de muy adentro como un lamento presentimiento de algún temblor como un tambor temblor
Entonces el cielo cambió se volvió menos azul y ella vio que los colores no eran amores que los dolores del corazón bien rojos son bien rojos son del corazón bien rojos son del corazón
Insensata ya no escribe. ¿Qué bicho raro le está chupando la energía?. Quizás anda perdida por las calles del puerto. O en el muelle mirando los barcos partir, alejarse hasta quedar convertido en puntos ínfimos. Insensata ya no escribe. Una punzada rasante en el pecho la tiene inquieta, distraida, rara. Ojala vuelva pronto
vi el amanecer justo después de soñar que martillaba un canto y que me iba del supermercado sin pagar. yo no sé si era el aconcagua pero esos rojos purpurosos se levantaban silenciosamente sobre los picos de unas montañas más allá de esta laguna que parece mar. respiré como los indios. mantuve el tono vital de días anteriores. corté amarras mentales equívocas. hasta que más temprano que otros días salió el sol brillante y engreido. tiene de qué creerse. merece tanta admiración. yamil a mi lado me pedía que le limpiara las orejas porque las tenía mugrosas y me abrazaba diciéndome te quiero. todo sucedió tan rápido. ya son las 10:40, amelí llegó con una ramita de pittosporum para recordarme que la vida sigue aquí.
JARMUSCH, EL CHICO QUE A LOS 14 QUEDÓ CON EL PELO BLANCO, CUENTA TRES HISTORIAS: LA PRIMERA SOBRE DOS ADOLESCENTES JAPONESES, LA SEGUNDA SOBRE UNA VIUDA ITALIANA, EN LA TERCERA “ACTÚA” JOE STRUMMER DE LOS CLASH.
TODOS PEREGRINANDO A GRACELAND, AL MUSEO DE ELVIS.
UN HOTEL EN MEMPHIS, UN TREN, UN DISPARO, STEVE BUSCEMI, TOM WAITS DE DJ.
ES DEL 89, AÑO DE LA SERPIENTE, CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN Y LOS “COMUNISMOS REALES”, AÑO DE NACIMIENTO DE PIWIÑA…
por andar Punch-Drunk Love me distraigo de todo. tomo un lápiz para escribir y me quedo pensando en esa sensación narcótica que es besarse como si el mundo se fuera a acabar. una amiga dice que se enamora en cinco minutos aunque recién se haya separado y siente que, esta vez, es la historia de su vida. la ame sostiene con firme persistencia que el amor ya no existe y que no queda más que revolcarse cuando se pueda, otra vive recordando a un amor que ya se le fue hace tanto y por eso fuma como carretonera. yo empiezo de nuevo ese camino de mariposas en la guata y veladas mágicas y andar abrazados por la calle y hacer cositas fuera de lugar. en algo hay que creer digo yo.