24.7.11
22.7.11

"La noche del viernes el cielo estaba rojo, tronaba, y el sábado, fecha de la partida, la ciudad entera zozobraba bajo una tempestad marina. No hubiera sido de extrañar que apareciesen tiburones nadando por el cielo, pero parecía improbable que ningún avión consiguiera atravesarlo". (Capote en Desayuno en Tiffany's)
10.7.11
historia
mi abuela me cuenta que cuando eran chicos, a ella y sus 10 hermanos mi bisabuela ángela los bañaba con agüita caliente que calentaba en el brasero. se las echaba de a chorritos, de a poquito. no tenían tina. pero sí un baño dentro de la casa. "es que la nuestra era un chalet", me dice orgullosa mientras se pone las medias al sol. en su barrio había alcantarillado. tenían luz. hoy es la única casa que sobrevive de los años 40 en inés matte urrejola, en bellavista. y cómo con esa aguita no quedaban muy limpios la tropa de críos, en la escuela -cuyo número no recuerda mi hermosa belarmina- les daban duchazos a todos en masa. porque además de oler fuerte, estaban llenos de piojos. y aunque ese líquido verde y espeso más parecía veneno que matapiojos la dejaba medio lela, ella recuerda esos días de ducha como los más felices de la semana. como cuando había leche. o manquequilla para el pan. "cuéntame otra historia", le pido acurrucada en su camita.
tren subterráneo
viaje
me fui de viaje
de viaje al encanto
una mente triste afectó mi cerebro
también mi cucharón
y ahora que he vuelto de ese periplo
respiro aliviada
navego despacio
(Dirty Three: "The Restless Waves" / la mejor canción y el mejor video del mundo según un galán de la era virtual, un bello regalo real)
26.6.11
ensoñando

25.6.11
txt
22.6.11
18.6.11
(mujeres sobre las docas)

17.6.11
receta para capear el temporal
profundo
agarre su auto
un impermeable
cigarrillos
pitos
y una petaquita de algo que le guste
y mañana... cuando arrecie el temporal
déjese mojar
abra los brazos
para que el viento la levante del suelo
sienta la espuma de las olas en su cara
grìtele lo más fuerte que pueda al viento
intente aplacarlo
y pierda, en el intento
corra
grite
vuelva a correr
como una loca
suba los brazos
fume
olvídese del amor
y entréguese
a los elementos
pequeña como
nuestra vida
minúscula
y agradecida
de la naturaleza
de la tormenta perfecta
y feliz
de la locura
llegue a su casa
junte una tina de agua caliente
caliente
prepare
una espesa tizana
sal de mar
y dese el más delicioso baño de tina que pueda
si quiere
aprovecha de tocarse
y cansarse
más
después acuéstese a dormir
y del amor
mejor piensa el lunes
o el martes
cuando la sangre haya corrido
y se haya llevado su negrura.
trasnoche porteño
15.6.11
yamil de la vida
12.6.11
tres a eme o curvas de la moral

4.6.11
reinagurando el local
26.5.11
sensata

Ame dice (me increpa con los labios de tinto): ¿cómo llenarás tu jardín ahora que eres SENSATA? Y es cierto, tan cierto, no siento vergüenza, solo nostalgia. Ya no sufro, ni lloro, ni me medico, ni amo desesperadamente a un hombre que me ignora y por el cual derramo letras cargadas de súplica, no fumo con descaro, el alcohol me aburre y las fiestas me parecen exóticas. Y ahora qué hace insensata con este cartelito?
16.5.11
15.5.11
fin del duelo
W
8.5.11
18.4.11
Yamil visita el Venezia

7.3.11
4.3.11
La Paisajista

Laboratorio Textil incursiona en el diseño de vestuario con LA PAISAJISTA, una colección de piezas únicas inspirada en la pintura de paisaje, en el pintor que captura y se apropia de su entorno, imágenes que transportan. LA PAISAJISTA es una mujer, una viajera que recolecta imágenes para crear sus propios paisajes.
En uno de mis viajes a la capital en búsqueda de materiales para la confección de mis accesorios, me fijé en un desecho de la industria textil: las famosas muestras de telas, esos trocitos que exhiben gamas de colores y texturas. Encontré grandes cajones llenos de ellas, principalmente de tapicería.
Al verlas, me di cuenta enseguida de lo que podría salir de estos pedazos de tesoritos. Me dio vueltas por mucho tiempo la imagen del personaje que quería construir. Me tiré de cabeza al cajón a elegir minuciosamente los trozos que más me gustaban. La elección no podía ser al azar. Tampoco lo fue la composición de las telas que luego se construyeron con estos retazos. Cada fragmento tenía que ser interesante, pensaba y en la unión de ellos debía lograr que se destacaran por sí solos y que construyeran un todo armonioso que comunicara, que creara una atmósfera, una imagen hecha de imágenes. Me imaginaba que cada vez que alguien las viera podría ponerle nombre, evocar una sensación, un ambiente, un estilo.
Así fue como nacieron 23 telas. Piezas únicas elaboradas con trozos repletos de información, cargados de texturas, colores, imágenes que se unieron de forma armoniosa para convertirse en nuestra primera incursión en el diseño de vestuario.
22.2.11
invitando

Esto fue hace años. Varios ya. Estaba tomando once en la casa de mis abuelos en quintero city cuando un tío que ahora es ciego me tomó la foto. Era el día de mi cumple casualmente. Y ahora se viene otro y veremos quien hará la foto para el recuerdo. Así es. Porque este martes 22 de febrero cumplo 37 fabulosos años y quiero hacerme acompañar por mis amigos, los de la mejor calaña.
Rememora mi madre que nací a las 19 horas o quizás a las 19:15, “¿¡cómo querías que me acuerde?!” me dice con dulzura mientras escribo esta invitación. Lo más cercano, reconoce, es que puede que haya sido a las 19:45 hrs. La cosa es que en esos horarios pueden dejarse caer por mi linda casa que ya muchos conocen y que está enclavada en el cerro alegre de valparaíso (avenida alemania 5054) para que, si se dá, nos peguemos un buen dancing de atardeceres.
15.2.11
letras prestadas

Monólogo de Molly Bloom
De James Joyce
El sol brilla para ti dijo él el día que estábamos echados entre los arbustos floridos en el promontorio de Howth con el traje de paño gris y su sombrero de paja el día que hice que se me declarara sí primero le di de mi boca el trocito de torta de semillas y era un año bisiesto como ahora sí hace 16 años Dios mío después de aquel largo beso casi pierdo el aliento sí dijo que yo era una flor de la montaña sí que somos flores todas el cuerpo de mujer sí fue la única verdad que dijo en su vida y el sol brilla para ti hoy sí por eso me gustaba porque vi que entendía o sentía lo que una mujer es y yo sabía que a él siempre le podía buscar la vuelta y le di todo el placer que pude invitándole hasta que me pidió que dijera sí y yo no quería contestar al principio sólo miré a lo lejos el mar y el cielo pensaba en tantas cosas que él no sabía en Mulvey y el señor Stanhope y en Hester y en padre y en el viejo capitán Groves y en los marineros jugando y las prendas y a mear alto como ellos lo llamaban en el malecón y el centinela delante de la casa del gobernador con aquella cosa alrededor del casco blanco pobre diablo achicharrado y las muchachas españolas riendo con sus mantillas y sus peinetas y la subasta por la mañana los griegos y los judíos y los árabes y quién sabe Dios quién más de todos los rincones de Europa y Duke street y el mercado de aves todas cloqueando delante de Larby Sharons y los pobres burros resbalando medio dormidos y aquellos hombres imprecisos en sus capas dormidos a la sombra en los escalones y las grandes ruedas de las carretas de bueyes el viejo castillo con miles de años sí y aquellos guapos moros todos de blanco y con turbantes como reyes invitándote a que te sentaras en sus pequeñas tiendas y Ronda con las viejas ventanas de las posadas ojos que miran una celosía oculta para que el amante bese los barrotes y las vinerías medio abiertas por la noche y las castañuelas y la noche que perdimos el barco en Algeciras y el sereno caminando sereno con su farol y O aquel terrible abismal torrente O y el mar el mar carmesí a veces como fuego y las puestas de sol gloriosas y las higueras en los jardines de la Alameda sí y todas aquellas callejuelas extrañas y las casas de rosa y de azul y de amarillo y las rosaledas y los jazmines y los geranios y las chumberas y el Gibraltar de mi niñez cuando yo era una Flor de la montaña sí cuando me ponía la rosa en el pelo como hacían las muchachas andaluzas o habría de ponerme una roja sí y cómo me besaba junto a la muralla mora y yo pensé bien lo mismo da él que otro y entonces le pedí con la mirada que me lo pidiera otra vez sí y entonces me preguntó si quería sí decir sí mi flor de la montaña y al principio le estreché entre mis brazos sí y le apreté contra mí para que sintiera mis pechos todo perfume sí y su corazón parecía desbocado y sí dije sí quiero Sí.
(lo encontré en el blog de la revista La Mujer de mi vida)
(foto del buen nelsin)













