25.7.07

la condición de estar condenado


TARNATION

Con $218 dólares (dice su autor) y un programa gratuito de Apple (I-Movie), Jonathan Caouette narró su vida y exculpó sus demonios esquizoides de manera audiovidual. El film TARNATION discurre clandestinamente entre algunos habitantes de Valparaíso y llegó hasta la calle dickens 51 en el cerro jimenez gracias al señor Walter Contreras quien quiso ayudar a una amiga que adolece de autoestima. "Para que veas todo lo que has hecho en 33 años", le dijo. Y claro, después de ver la biografía en colagge de un hijo de familia disfuncional que tuvo el acierto o el instinto terapéutico de realizar grabaciones caseras desde los 11 años y acumular kilos de fotografías, decenas de cortos, diarios en video y más, es muy difícil sentir que tu vida es una mierda. La de Caouette fue una mierda. Su madre, una hermosa mujer, cayó del techo de su casa cuando era niña y fue sometida a contantes terapias de electroshok derivando en una ezquizofrenia galopante que la hizo huir de casa cuando Jonatah era un enano. Vio como violaron a su madre, pasó por el lado angosto del embudo, sufrió de "despersonalización". Extraña manera de encontrar respuestas a la existencia. El ego expulsado en su homosexualidad. Un mundo de cristales rotos que ni el litio pudo curar.

Sobre Tarnation han salido críticas reseñas que hablan de su estructura argumental, códigos visuales, influencias tecnológicas.

La chica de la calle dickens sólo piensa que se trata de un relato sin pudor, una sicodelia del inconciente, un vómito del alma.



20.7.07

fontanarRosa

in memoriam de este espléndido rosarino:

"Cuando alcancé la sabiduría, ella me miró y dijo: "Ya me alcanza cualquiera"."
"El optimista ve la copa medio llena. El pesimista la ve medio vacía. El borracho la ve triple."
"En el mundo hay bondad y maldad. Justicia e injusticia. Árboles y tortugas. Hay muchas cosas."
"Te regalaría las estrellas, pero te has empecinado en un par de zapatos."
"Reparad en ese pato que corre. Reparad en aquel cordero que trisca. Reparad esa cerca que huyen los animalitos."
"Por donde pasé dejé huella, después pavimentaron."

frases de inodoro:
- Dígame don Inodoro ¿usté está con la Eulogia por alguna promesa?
- Mendieta, uno se deslumbra con la mujer linda, se asombra con la inteligente... y se queda con la que le da pelota

- Vago no soy, quizá algo tímido para el esjuerzo.

- Acepto que la Eulogia es fulera, pero es de las que demuestran la beyeza por el absurdo.

- Estuvo divertido el pesebre viviente este año, Mendieta.
- Bien la vaca. Algo sobreactuado el burro.

- Soy crítico meteorológico, señor. La tormenta de anoche. "Floja iluminación de los relámpagos, yuvia repetida, escenografía pobre y pésimo sonido de los truenos en otro fiasco de esta puesta en escena de Tata Dios. Una típica propuesta de verano, liviana, pasatista, para un público poco exigente".

17.7.07

Blancos finales


Por Roberto Merino






Si alguna vez un entusiasta se decidiera a compendiar y analizar finales de cuentos y novelas, no podría obviar las últimas líneas de Los muertos, de Joyce. En ese breve espacio se concentra un amargo reconocimiento -el de Gabriel, el protagonista, sobre los pasos perdidos de su vida- y aparece además, en toda su complejidad, la epifanía de la nieve que sepulta las costas y los campos de Irlanda.

No es tan sólo la muerte el tema de esta escena final -una muerte, por lo demás, sin muertos en primer plano- sino la conciencia intemporal en cuyo flujo lo caduco y lo vigente encuentran una misma forma de expresión, así como lo pasado y lo presente, lo físico y lo metafísico, lo perdido y lo recobrado.

La nieve en su caída es equivalente al famoso río de Heráclito: es incontable e inmóvil. Su lenta gravedad favorece la sustracción mental de quien la contempla y el afantasmamiento general de la realidad. No otra cosa le sucede al Gabriel de Joyce frente a la ventana, en su fin de fiesta, cuando las conversaciones del día persisten como un eco arrastrado y asistimos al momento emotivo de una verdad revelada.

¿Es blanco también el final de Arthur Gordon Pym, de Poe? Así al menos figura en mi memoria y no quisiera ser desmentido: el narrador-protagonista asido a la proa de la embarcación mientras se interna por un mar lechoso, del que no se vislumbran las orillas. Se trata de algo más intolerable que la muerte, ya que Gordon Pym ha sobrevivido a numerosos accidentes y espantosas penurias. La muerte a escala humana -ya se trate de balazos, persecuciones o desbarrancamientos- ha sido conjurada por él. La otra, la muerte en sí misma, si se pudiera llamar así, la muerte que simplemente se muestra, rebasa su entendimiento y su equilibrio mental.

Poe es pródigo en lo que Joyce mezquina: la acción, sin embargo, pareciera que en términos de experiencia la inenarrable vida común y la mil veces cantada vida heroica tienen un mismo espesor. Es un hecho, por lo menos, que cuentan con una misma estructura.

Es probable que Gabriel sea un agonista tan formidable como Arthur, sólo que prescindente de los viajes y confinado a lejanos interiores burgueses. Se parece más a nosotros, que todos los días enfrentamos aventuras hechas más que nada con las sutilezas del lenguaje. Claro, eso es lo que nos corresponde, ya que no somos capaces de comandar ejércitos ni estamos en situación de escamotearles tótemes a tribus de aborígenes lunares y carnívoros. No somos, en verdad, capaces siquiera de neutralizar a un perro ofuscado que sale de una reja, como los que martirizaban a Joyce en sus últimos días en Francia. Y hasta donde yo sé, Poe viajó por barco solo una vez: a Inglaterra, en un período más bien oscuro de su vida.

10.7.07

El amor es la respuesta, pero mientras usted la espera, el sexo le plantea unas cuantas preguntas...
El sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír
El sexo sin amor es una experiencia vacía. pero como experiencia vacía es una de las mejores
La masturbación es el sexo con alguien a quien amas

W.ALLEN