28.1.08

el bueno de chomsky

este es chomsky, el gran chomsky. no sólo sabe de fútbol. no sólo escribe como los dioses sin figurar. este caballero además es un héroe anónimo. al menos, mi héroe.
agarró del cuello al director del CLINIC -cascarrabia y obsesivo ex editor del mismo-levantólo por los aires y azotólo contra la pared.
ayer me lo encontré en las afueras del bellas artes. era chomsky, el mismo chomsky de siempre, con su look tan piola, su barba siempre eterna y esos lentes seductores.
era además, desde aquel día glorioso en que le pegó el aletazo a Juan Andrés Guzmán, un héroe sin capa. El tipo hizo lo que muchos quisimos hacer pero nunca ejecutamos. Grande Chomsky.

20.1.08

la francesa y el irlandés

como un homenaje a mi pérdida de los sentidos
como una elegía al tiempo perdido
subí esta serie de fotos a mi blog
nos hicimos llamar LA FRANCESA Y EL IRLANDES
fue un paseo al parque forestal
cuando era una santiaguina angustiada por el amor
cuando amarte era mi primera necesidad
cuando tu barba lucía esplendorosa
y tu mirada se perdió en la mía
cuando fuimos algo felices
antes del tiempo negro
lamento todo lo que nos ha sucedido
espero vengan tiempos amables y serenos para ambos
2003-2007












nostalgiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

quijote perdido + crisanta devota


septiembre 2003


así fuimos cuando nos conocimos

santiago EX


así era santiago cuando huí

tarde de jaloguin hace unos años

its too late






un crepúsculo borroso

una agonía infinita
el lamento de una dama
los besos esquivos de un aristócrata
espacios en blanco
lagunas mentales
días perdidos
fatales sentimientos
(its too late)

18.1.08

Transantiago a la vista

Iván Quezada

La literatura es la recuperación del pensamiento previo… Iba pensando yo, solemne como buen teórico –por suerte ya no usan toga–, pero de pronto se llenó la micro y tuve que empequeñecerme en mi lugar. Mala suerte, me dije. Veía que los buses en dirección contraria venían vacíos (¿no dicen que es culpa de uno subirse a una micro llena?) y, sin embargo, haciendo memoria me di cuenta que siempre me ocurría lo mismo. O yo era el más culpable sobre la tierra, o mejor me ponía optimista (y razonable) criticando al famoso Transantiago.

Santo remedio, pensé al rato. ¡Hasta podría haber sonreído! Pero entonces empezaron los problemas. Escuché un grito alarmado desde la puerta: entre el montón de cabezas, una mujer quedó atrapada al bajar y otras mujeres exclamaban: “¡cuidado con la señora!, ¡la señora!”, mientras los hombres murmuraban, incapaces de articular palabra. La emergencia duró unos 20 segundos, gracias a que el chofer reaccionó rápido. Después de todo, ¿cómo podría ver algo con tanta gente aprisionada en el tarro de conservas? Luego se oyeron algunos diálogos molestos. Al lado mío una anciana hablaba en voz alta: “esto nunca va a mejorar, si parece chiste”. La vi tan impetuosa que decidí responderle: “todo viene mal desde el principio”. “Sonda no hace nada”. “Sí, señora, usted conoce la política…”. Se anduvo calmando, y dijo: “pero antes era peor”.

No supe a qué época se refería y no alcancé a preguntarle, ya que se escabulló apenas tuvo oportunidad. Pero no tenía razón. Cuando existían los mamut amarillos, era la misma cosa en ese recorrido, desde el centro a La Florida y más allá. Y a toda hora. Aposté entonces que incluso el tipo que hablaba por celular, cada vez más compungido contra uno de los barrotes para afirmarse, debía de estar conforme: ¡por fin volvíamos a la “normalidad”! Por las mañanas, desde los suburbios, hay más micros para llegar al trabajo, y al pasar de las horas se mantiene una frecuencia casi regular. Pero en dirección contraria ocurre lo contrario. La productividad primero y después los “usuarios” (cuidadito con decir trabajadores). Si esa es la norma a que obedecemos, ¿de qué quejarnos?

Pero nada que hacerle, uno se queja por toda la eternidad. De pronto, vi que alguien se bajaba, dejando libre un pequeño espacio en un rincón. Ésta es mi oportunidad, pensé arrojándome decidido al triunfo, y fue en vano…. Una mujer bajita, que no vi antes entre el gentío, me ganó las espaldas y se instaló frente a mí, mirándome seria.

Oh.

Por suerte me frené a tiempo, porque si no ahora estaría haciéndome el leso.

Quisiera llegar a una conclusión y no se me ocurre ninguna. Con el Transantiago nada cambió, y ya podemos ir anotándolo en nuestra larga lista de “revoluciones” fallidas. Los reformistas chilenos son un caso aparte: vienen conservadores desde la fábrica. Lo bueno es su capacidad para usar palabras: eficiencia, modernidad, inversión, planificación, productividad (¡otra vez!)… Enriquecen el vocabulario. Pero su gran logro será dejar las cosas como estaban. El mal menor nos persigue. El dinero corrió en distintas direcciones, se “innovó” creando un imbunche comercial privado-público, y listo. Pronto se hablará de un éxito tardío o parcial, cuando se nos borre el color amarillo y hasta soñemos con la franja verde. El gatopardo se ve extraño vestido con esos colores, pero estamos en Chile… ¿Servía algo de esto como conclusión? No lo supe. “Acá no brilla el oro”, dijo un tipo joven al bajarse de la micro. Alguna gente sonrió, y el resto seguimos luchando para que no nos quitaran el espacio.

platita!

la historia del condón


La larga y flexible vida de un invento polémico

Desde que el mundo es civilizado los hombres han buscado el sexo seguro, para prevenir embarazos o enfermedades. En los anales de la historia está consignado cómo fue evolucionando: los hubo de seda y terciopelo, lino, de tripa, vegetales, de pulmones de pescado, papel de arroz hasta llegar al caucho, al poliuretano. Y ojo, que recién en 1930 empezaron a ser desechables.

Por Alejandra Delgado

Lola Montez, un famosa y bella cortesana española del siglo XIX, llegó a tener cuatro mil amantes. Y también sífilis. Nada poco común entonces. La enfermedad había arrasado Europa trescientos años antes, cuando la falta de terapias adecuadas dejaban a las plegarias como único remedio. Uno de los catorce santos de urgencia de la Iglesia, de hecho, estaba destinado a oír las cuitas de los enfermos: San Dionisio, patrono de los sifilíticos.
Pero, para suerte de Lola y sus miles de amigos, para el 1800 los condones gozaban de gran fama y su comercio se realizaba profesionalmente, aunque importaran un elevado precio. Como muestra, un detallito: a la muerte de Lola, se encontraron 40 condones entre sus pertenencias, equivalentes al valor de una propiedad.
Así y todo, Lola solía prescindir de su uso si sus amantes lo deseaban. Fue así como habría contagiado al Rey Luis I de Baviera, a Alejandro Dumas y a Franz Listz del temible mal francés.
Para los años de Lola, el uso de los condones ya había sido difundido por Giovanni Giacomo, el fogoso Casanova italiano. "Mejor que nada", solía decir respecto a ellos. En sus memorias, los llama la Redingote Anglaise (Cabalgata inglesa, con chaqueta). Su método de prueba incluso se documenta en imágenes (ver foto): cuando llegaba un nuevo suministro, sus sirvientas le ayudaban solícitas a probarlos.
Para el siglo XVIII, las tiendas de condones eran populares en Londres, aunque los materiales con que eran fabricados (seda y terciopelo) hacían de su acceso algo exclusivo. Un lujo que no se podía desechar. Por eso, luego de usados se lavaban y debían permanecer 24 horas en leche tibia para que se ablandaran. Después, se dejaban en una caja de madera. Si se rajaba alguno, se reparaba con tripa de animales o se pegaban con pegamento de hueso. Para aquellos que no podían comprar condones en las tiendas existía la opción de acudir al carnicero más cercano o conseguir un condón de segundo mano.

Condones de piedra
La evidencia más temprana del uso del condón en Europa tiene como referencia los años 100 a 200 A.C. y están registradas en las pinturas rupestres descubiertas en las cuevas de Combarelles, Francia. No obstante, la más antigua ilustración que existe del uso de algo parecido a un preservativo se encontró en Egipto y data de hace más de tres mil años. Se sabe que los egipcios utilizaban cubiertas hechas de materiales vegetales para cubrirse el pene, pero con la idea de protegerse contra la picadura de algunos insectos.
Hay quienes sostienen también que la leyenda del rey Minos (1200 AC) de Grecia hablaba de la utilización de los pulmones de pescado o la vejiga de cabra para retener el semen. O que los milenarios chinos solían emplear papel de arroz untado en aceite para enfundarse el pene y evitar embarazos. Es probable que quienes más hayan divulgado el uso del condón fueran los soldados romanos durante las prolongadas campañas militares en las que algunos legionarios podían pasar años fuera de su hogar. Ellos habrían usado las tripas de cordero o borrego para fabricar preservativos.
Cuando Europa fue azotada por la sífilis en el siglo XVI el médico italiano Gabrielle Fallopius publicó en Italia la primera descripción escrita y los ensayos relacionados con el uso del condón como profiláctico. En “De morbo gallico”, el médico recomendaba usar una “funda apretada de lino” para combatir la enfermedad. Afirmaba que había probado la funda en mil cien hombres, ninguno de los cuales se había contagiado.
El problema del capuchón del doctor Fallopius: incomodidad, porque sólo cubría el glande y se corría con facilidad. La solución intentó darla años más tarde Hércules Saxonia quien describió el uso de una funda de lienzo más larga, embebida previamente en una preparación herbal o química, que cubría el pene por completo (quizás el primer intento de crear un espermicida para los condones).
El mito le otorga al rey inglés Carlos II de Inglaterra la idea de contar con una protección que le ayudara a evitar tanto embarazo entre sus concubinas. Se dice que le habría encargado a su médico de cabecera, apellidado Condom, el diseño de unos cilindros de caucho lubricados en aceite. La innovación habría adoptado el apellido del inventor, sin embargo es mucho más probable que la palabra derive del latín ‘condus’ que significa recipiente o ‘condere’ que significa esconder, proteger.
Lo cierto es que un siglo después de la propuesta del doctor Fallopius se encontraron cinco fragmentos de condones en el castillo de Dudley, cerca de Birmigham, Inglaterra. Fueron fabricados en la década de 1640 de tejido de animal. Justo en momentos en que aparece la primera tienda especializada en condones en Londres, centro del tráfico de la exclusiva mercadería. El material: intestino ciego de oveja cortado y macerado en una solución salina colocada al vapor, luego soplada, bien secada y posteriormente almacenada. Cada condón se vendía en un fino estuche de cristal. Aromas florales se usaban para perfumarlos y quitarles el repugnante olor a animal muerto.
Se presume que los soldados de los ejércitos de Cromwell y del rey Carlos I los usaron durante la guerra civil de 1642 para prevenir las enfermedades de transmisión sexual. Los llamaban las “gorras inglesas”.
Y aunque el condón inglés la llevaba, el Marqués de Sade optó, según consta en sus escritos, por su propio modelito: se envolvía el miembro con tiras de tocino para sodomizar a las gallinas.
No todo era gloria. El uso del condón era aportillado por mujeres prominentes como la escritora madame de Sevigne que lo catalogaba como “una armadura contra el placer” y prevenía a su hija del uso de "esas tripas de res que se ponen los hombres antes del coito, esas telaraña contra la enfermedad".

la modernidad y el caucho
En 1844, Charles Goodyear revolucionó el mercado profiláctico al patentar la vulcanización del caucho natural. Ahora los condones eran más resistentes, claro que seguían siendo reutilizables. Una lavadita, su lubricación con ungüento de petróleo y a dormir en una cajita. De hecho, los nuevos preservativos de caucho se vendían con un instructivo especial para su adecuado enjuague y mantenimiento. La idea era usarlo hasta que se rompiera.
El forrito se hizo masivo, y cuando, 17 años más tarde, apareció en Estados Unidos la primera propaganda sobre condones, publicado en el New York Times y promocionando los “Condones Franceses del Dr. Power”, varios países comenzaron a aplicar medidas en su contra. Estados Unidos promulgó el Acta Comstock en 1873 que consideró ilegal toda clase de publicidad que incentivara el control natal y prohibió el uso del correo para enviar condones. Poseerlos o escribir sobre ellos estaba proscrito. Se calcula que al menos 65 mil condones fueron confiscados y varios médicos (los condones se vendían con receta) encarcelados. La legislación se mantuvo hasta 1965. En países como Suecia la prohibición entró en vigor en 1910, aunque se logró derogarla en1924.
La Primera Guerra Mundial estalló en medio de este sofocante ambiente victoriano y con la opinión pública en contra del uso del condón. Con todo, muchos países aliados estimularon el uso del condón entre sus tropas salvo Estados Unidos que prohibió a sus fuerzas expedicionarias utilizarlos por inmorales y anticristianos. Envueltos en una campaña moral que promovía la abstinencia y la castidad tuvieron, en su primer año en trincheras una tasa de ingreso a hospitales de 766,55 soldados por cada mil debido a las infecciones transmitidas sexualmente. El asistente del secretario de la Armada y futuro presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt fue quien ordenó la distribución (algo tardía) entre la tropa de paquetes profilácticos que incluían ungüentos antisépticos y condones.
Con el fin de la guerra llegaron los primeros condones desechables. Su creador: Alfred Trojan. La leyenda cuenta que, siendo empleado en una fábrica, sumergió su pene en una tina con caucho natural en estado coloide o látex. Más simple, más barato. Más delgado. Este tipo de condón, sin embargo, sólo comenzó a comercializarse recién en los años 30. Para 1935 la producción diaria de condones en los Estados Unidos era de un millón y medio. Mientras, la tecnología para su manufactura, continuaba mejorando: la fabricación del látex se simplificó, la producción de condones se automatizó y el producto se hizo más barato, elástico, delgado y seguro. La masividad, sin embargo sólo llegó a los varones: los médicos recetaban condones a ellos para que previnieran el contagio de sífilis y gonorrea, pero no hicieron lo mismo con las mujeres como método para evitar la maternidad no deseada. En el imaginario colectivo, el condón continuaba siendo la representación inmoral de interferir con las leyes de Dios y de la naturaleza y un símbolo de libertinaje.
Sólo durante la Segunda Guerra Mundial los norteamericanos tuvieron una actitud diferente para con sus tropas. Aunque más que una amplitud de ideas se trató se una simple ecuación económica: si no se prevenían las enfermedades venéreas, los costos de salud pública iban a aumentar dramáticamente y las enfermedades se extenderían por el país cuando regresaran los combatientes. La solución fue realizar campañas publicitarias agresivas que incluyeron la exhibición de films y la divulgación de lemas como el famoso: "No se olvide! Póngaselo primero antes de meterlo". En 1942, durante el desembarco de Dunkerque se enviaron grandes cantidades de preservativos a los soldados (muchos de estos terminaron empleándose para cubrir los equipos de fusilería).
Cuando en 1955 la píldora desarrollada por Gregorio Pincus revolucionó la escena anticonceptiva, los dispositivos intrauterinos se masificaron, y la sífilis y la gonorrea ya se trataban fácilmente con antibióticos, los fabricantes del condón creyeron ver contados sus días. Intentaron entonces renovar su arsenal. Ahora los condones llevaban aromas, sabores, texturas. Toda clase de cualidades que estimularan su uso era bienvenida. Sin embargo, las ventas se estancaron. Más todavía en los 60. Paradójicamente, el principal promotor del condón resultó ser el VIH/SIDA convirtiéndose en el único método de prevención a partir de los 80 debido a que funciona como una barrera mecánica que impide el paso de esta infección. Para entonces, los condones ya contaban con la barrera C espermicida desarrollada en 1970 por un equipo de investigadores húngaros. Una técnica que permitió aplicar una película compacta y delgada de espermicida sobre el caucho, que al entrar en contacto con la vagina, aniquila los espermatozoides.
En la década de 1990 por primera vez se vendieron condones de poliuretano, más suaves, menos evidentes.
Actualmente existen tres tipos de condones: látex, tejido de animales y poliuretano. Aunque los más efectivos para prevenir el contagio de enfermedades de transmisión sexual continúan siendo los de látex o poliuretano.
Pero como en los primeros tiempos en Europa están de los más “In” los condones de tripa de cordero.


datos
· Un condón regular puede estirarse hasta un 800% por ciento su tamaño y contener 49.914 litros de aire.
· Un condón dura en la billetera 48 horas y 20 minutos antes de empezar a deteriorarse
· El condón más largo del mundo medía 21,94 mts. y lo patrocinó una campaña francesa en favor de su uso en el 2004; pero ese mismo año en Brasil lanzaron uno de 25 m. para la Erotika Fair, un festival de sexo en Sao Paulo.
· Según organismos internacionales, en el mundo se usan de 6.000 millones a 9.000 millones de condones por año. Pero para lograr la completa protección contra las infecciones de transmisión sexual (ITS) se estima que deberán usarse 24.000 millones (15.000 millones más).
· El condón más distribuido y utilizado en todo el mundo es el que está elaborado de látex. El látex de los condones se reporta como biodegradable a diferencia de otros elaborados con plásticos como poliuretano.
· Los condones de látex tienen una duración promedio de 5 años.
· Según el Ministerios de Salud en Chile se están entregando condones en los consultorios junto a la leche hace 30 años. El gobierno importa al año 23 millones de condones.
· Durante la guerra, la fuerza aérea norteamericana dejó caer sobre territorio japonés miles de condones extra largos, pero empacados en cajas "tamaño mediano", con el fin de desmoralizar a las tropas niponas haciéndoles creer que los tenían más pequeños.
· Los habitantes del pueblo Condom, al sur de Francia, decidieron en 1990 sacarle provecho a las bromas que les hacían por su nombre, fundaron "El Museo del Condón" e instalaron una fábrica especializada; además, sus condones "estrella" son los que vienen con el aroma y sabor de "Armagnac", el vino que se produce en la región.



OJO CON LA LUBRICACION
Hay condones lubricados y no lubricados. Los lubricados se sienten húmedos. Otros tienen, además del lubricante, un detergente suave que mata a los espermatozoides y los virus contenidos en el esperma, o sea, un espermicida, que le confieren mayor protección. El más usado en los condones es el Nonoxinol 9. Sin embargo, se ha reportado alergia a este compuesto
químico.
Ojo: Si se desea mayor lubricación, debe usarse un lubricante a base de agua. Si no tiene a mano ninguno, use saliva. Nunca emplee cremas cosméticas, vaselina, ni aceites, porque dañan el condón.

k chikitito eras!




13.1.08

huida




No sé de qué quiero huir
Si La Comarca destella en esta tarde todo su esplendor y decadencia
y las sirenas que tronan delatoras la retirada lacónica de una nave
acurrucan mis pensamientos frágiles como el serpenteo de las olas rastreras



Wilde escribió (cuando salió de la cárcel y perdió su alma)
Que un hombre debe morir cuando mata lo que ha amado
Como el procesado de traje gris raído
Que “bebía el aire como si tuviera algún calmante saludable”.



Yo maté mi coraje pueril
el instinto etéreo de amar sin dolor
Sin pensar que, tal como en la guerra, deben hacer caídos y victoriosos
Maté tantas ideas a las que adscribí con la facilidad de una puta (como quien compra babuchas a la pasada)




Lo cierto es que no pude besarlo porque olvidé como se hacía
No rocé su cuello porque olvidé como se hacía
No tomé su mano porque no sabía su nombre
No toqué sus cabellos porque quemaban



Pero quise besarlo
Quise besarlo con la bravura de un felino
Entonces Wilde tenía razón
Y yo era una muerta vestida de blanco mirando sus ojos garzos



Regresé mustia
Y miré La Comarca desde mi balcón
Que destellaba todo su esplendor y decadencia
Y atrás el cielo sumergido en una púrpura humedad




Pinté mis labios de escarlata
Escribí en mi cama versos en silencio
Y espero a la luna esperanzada
mientras cuelgo un tul sobre la lámpara





Ni san francisco



Ni porto alegre



Ni caracas



Ni buenos aires



No hay lugar a donde pueda huir





Ya regresé de la muerte





Camila

lauzán


ojos beduinos


Fares + Yamil = Jadue
(Jinete) +(El Hermoso) =(El Clan de los Locos)










tkiu

vale
yamil
amelí
oscar
monselina
tania
solari
mellado
chamelo
barudy
carola
karlita
tito
belarmina
walter

sisters

puta que hace calor
(hermanita & hermanita)

Transhumancia involuntaria


"El mundo se ha transformado en un sistema de VENTILADORES que llega y te expulsa y yo estoy a merced del ventilador. No sé para donde va a soplar"

(Raúl Ruiz en Cosas mientras filmaba la "Recta Provincia")



12.1.08

el hombre de avenida alemania


el hombre camina solo todos los días por avenida alemania. tiene gafas inmensas y aspecto frágil. nada de agraciado, observa a sus colegas caminantes con ojos sorprendidos, casi mendicantes. Mendicantes de compañía. La suya es solo una perrita podols que se detine a defecar cada cuatro zancadas del dueño. es una escena noble.

6.1.08

quien te dijo qué éramos amigos?

AMISTAD

Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.

5.1.08

la verdadera historia de los sea monkeys


Los pequeños crustáceos saltaron a la notoriedad a fines de los "70. Estuvieron impulsados por una importante dosis de marketing. Pero en realidad eran -y son- un alimento especial para peces.

NEUQUEN (AN).- "Sólo añade agua y deja que la diversión surja. Las únicas mascotas vivientes que tu crías. Los "Sea Monkeys" ya están aquí y no sabemos qué hacer con ellos. Graciosos, divertidos, con colas de monos, verdaderos acróbatas acuáticos, juguetones hasta el cansancio y fáciles de criar".

Con semejante promoción, los "Sea Monkeys" provocaron furor entre los chicos y los no tanto de finales de los "70.

El fenómeno, apoyado en una eficiente campaña publicitaria con por entonces llamativas herramientas de marketing, fue tan impactante como efímero.

Fue tal la llegada que tuvo el producto que buena parte de quienes hoy superan la barrera de los 30 años, lo tienen incorporado como uno de los mayores engaños al que los arrastró el consumo.

Lo curioso del caso es que, aún hoy y llegado el caso, nadie podría apelar a defensa al consumidor para reclamar por la estafa, e incluso un buen abogado se las vería en figurillas para demandar al representante del producto "Sea Monkeys".

Es que todo lo que los vendedores decían sobre estas criaturas era cierto. Y es más, los "Sea Monkeys" existen y hasta se producen en Neuquén, en por lo menos un laboratorio de Neuquén, más precisamente en el Centro de Ecología Aplicada de Neuquén, en Junín de los Andes.

Lo que sí es una rotunda mentira es que tengan brazos, patas o caras; es decir no son antropomorfos. Y también están muy pero muy lejos de parecerse a un simio.

¿Qué son los "Sea Monkeys"? Un pequeño crustáceo que nace de diminutos huevos encapsulados que eclosionan al contacto con el agua y en un medio salino.

Se trata de un viejísimo alimento vivo para peces que alguien -posiblemente un norteamericano- descubrió como un excelente medio para ganar dinero, sobre todo en las grandes urbes.

El bichito se llama artemia salina y es un pequeño organismo que vive en las aguas salobres e hipersalinas de todo el mundo. Es la presa viva más adecuada para la alimentación de los estadios post larvarios de muchas especies de peces y crustáceos marinos.

Una definición enciclopédica indica que "en su fase adulta resultan un aporte interesante para una multitud de invertebrados e peces de acuario: es un crustáceo de la subclase de los anostráceros y conforma el plancton de las aguas continentales salobres".

El director del Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (CEAN), Alejandro del Valle, explicó que en los laboratorios de Junín de los Andes "se los damos como comida a los alevinos de pejerrey, es un alimento muy bueno y muy conocido; lo que hicieron fue un gran negocio con mucho engaño", afirmó el biólogo en diálogo con este diario.

El científico explicó que lo más impactante de artemia salina son los huevos "tipo quiste que resisten cualquier cosa, quedan en vida latente y pueden aguanta incluso varios años hasta que eclosionan en contacto con el agua", agregó el biólogo de Junín de los Andes.

Con su nombre "Sea Monkeys", la artemia salina se vende en distintos lugares del mundo, con gran difusión sobre todo en las grandes ciudades donde se transforman en una alternativa a la falta de mascotas tradicionales. En Internet y para Estados Unidos, se pueden ver ofertas del kit de los "Sea Monkeys" con pecera, aireador y una lupa incluida a precios que van desde los 12 hasta los 30 dólares. Si se piensa en el furor que desataron hasta muy poco las mascotas virtuales (tamaguchis) la fantasías de los monos que son crustáceo no parece una locura.

Para incubarlos se puede apelar a un aparato que se coloca dentro del acuario, con un macarrón que insufla aire y manteniendo una temperatura de 27 grados y con oxigenación que llegue casi a la saturación.

De acuerdo a las enciclopedias, a las 48 horas nacen las artemias que a las tres semanas se cruzan entre sí.

El macho se identifica fácil: siempre está en la parte posterior de la hembra. La alimentación es sencilla, levadura común o fitoplancton que se venden en los acuarios.

La anécdotas sobre los "Sea Monkeys" son tantas como personas que recuerdan las promociones de 1979, cuando costaban 8.900 pesos y el azúcar era ofertado a 845 pesos.

Ricardo Dovio, que fue representante del producto en la Argentina, defiende la oferta de estas particulares mascotas y cuenta que de su mano los "Sea Monkeys" fueron a Brasil, a los supermercados a promocionarlos: "algo que en esa época a nadie se le hubiera ocurrido".

"La idea original, de darle colorido, montar toda una industria gráfica alrededor del producto y convertirlo en un juego es norteamericana. Aquí solo hicimos la adaptación y lo comercializamos en Buenos Aires y en la región", explicó el multifacético inventor neuquino.

Con todo, a un cuarto de siglo de su lanzamiento, los "Sea Monkeys" asoman como un ejemplo de cómo se puede engañar diciendo la verdad y cómo el marketing puede disparar indefinibles necesidades de consumo. Y aunque parezca increíble para quienes recuerdan aquellos días, los "Sea Monkeys" existen y están entre nosotros.

"La emoción de pensar que tendría doce monos para mí"

NEUQUEN (AN).- Recuerdo que todo el mundo hablaba de ellos, de los monos de agua que yo imaginaba verdes, como los marcianos. Como la tele y el diario eran en blanco y negro, había muchas imágenes de las que sólo podíamos imaginar los colores. Se iba el verano del "79, cuando los "Sea Monkeys" se adueñaron de todas las conversaciones aunque nadie podía garantizar con precisión de qué carajo se trataba ¿monos? ¿humanoides? ¿Peces? ó ¿una mezcla de todo ellos?

Un amigo y compañero de clase -Wálter- fue el primero en comprar el kit con los huevos y aireador. El pibe -que tenía once años, como yo- era de esos amigos que muchos querían tener. Contaba con una pista de autos eléctricos, mesa de ping pong, bicicleta de cross, pelota y aro de básquet, hermosas hermanas mayores y -fundamentalmente- la virtud de compartir, aunque no todo, claro.

Me acuerdo la emoción que sentí el día en que mi amigo me aseguró que de los 100 que tenía previsto que nazcan, diez o doce (ya nacidos y con capacidad para sostenerse por sí solos) serían míos. Los días que siguieron fueron largos y anchos; y mi panza estaba llena de unas cosquillas parecidas a las que se sienten antes de la primera cita.

En el medio, mi tío Arturo había asegurado (nunca supe si lo decía en serio) que iba a comprar un sobre completo de "Sea Monkeys" (a 8.900 pesos con un dólar a 1.213) y que los iba criar en su bañera. Desde allí, del baño de su casa de soltero, iban a salir suficientes monitos para todos sus buenos sobrinos, una clasificación que yo entendía me era muy favorable. Temprano había desistido de insistir con mamá y papá sobre una compra particular, no tanto porque no hubiera explicado yo cuán importante era tener "Sea Monkey" sino por realidades elocuentes que no viene al caso detallar.

Así las cosas, toda la presión cayó sobre Wálter quien por esos días había hecho de las suyas y no podía recibirme en su casa donde -obvio- estaba la bendita pecera.

El tiempo se hizo pastoso y cada día antes de entrar a clase, Wálter demolía mis ilusiones. Decía que no pasaba nada, que los bichos no nacían y relataba que los huevos eran apenas partículas blancuzcas como granitos de sémola, hinchadas pero sin patas ni cabeza.

Confieso que la demora me hizo dudar de los valores y códigos de amistad, aunque ya por entonces corrían versiones malintencionadas a partir de las cuales se debatía sobre la existencia o no los "Sea Monkeys". ¿Serían verdes o rosados? -me pregunto.

Conservo nítido en la memoria el día en que Wálter llegó al aula y dijo que los huevos y el agua se habían ido por las cañerías, que eran todas mentiras y que ni él ni yo íbamos a tener jamás "Sea Monkeys", porque no existían. No pudo convencerme del todo, pero su estado de ánimo no daba para hacer muchas preguntas. El pibe era buena gente, pero tenía su carácter y además era el último de la fila.

Recuerdo que mi primo Marcelo estaba también defraudado por el fin de la fantasía: hablamos largo y tendido sobre el tema. Estábamos desarmados, lo mismo que el tío Arturo. Fue por esa época que, con mi vecino de al lado (Andrés), iniciamos una sistemática y eficiente captura y cría de mojarritas.

Rodolfo Chávez

rchavez@rionegro.com.ar

¿What its sea monkeys?

google:
Los Sea Monkeys o Monos de Mar cobran vida al poner en contacto sus huevos deshidratados con el agua, y en sólo 24 horas duplican su tamaño y puedes verlos nadar con agilidad.

Tienen una forma similar al caballito de mar, pero son aún más pequeños. Esta mascota instantánea puede vivir cerca de dos años y crece hasta alcanzar 2 centímetros, creando una colonia o comunidad que el niño puede criar sin riesgo alguno en casa.