26.12.06

basura en valparaíso

permitido tirar basura o sanidad mental aplicada a la GENTE

póngase en un escenario como éste: imagine que arroja sus puchos en la acera y que tira por la ventana el palito del helado que acaba de comprar a $100 en la micro y que acompaña el gesto con el lanzamiento del envoltorio del mismo cayendo justo sobre el mojón número 367 de Valparaíso. Visualice que, por si fuera poco, se queja usted de que Valparaíso es una ciudad sucia y que piensa que alguien debería hacer algo. imagine que alguien quiere hacer algo y usted, rodeado de basura hasta el cuello, piensa que son sólo promesas y que nadie le preguntó cual era la real solución al problema.

Entonces, en ese momento excelso de meditación, proyecte que la ciudad se llena de papeleros, de esos que hacen tanta falta y por cuya ausencia todo el mundo se queja.

También le podemos inventar un bello jingle y hacerlo pasar día y noche por la radio más popular de la aldea, comprar un espacio televisivo al más alto precio. En fin, aplicar una campaña en la que un hombre de voz gruesa y un coro de niños cantores le indiquen que deben cuidar su patrimonio.

Pero, unos minutos más tarde, imagine que el cántico se le hace insoportable y que si llegan a caer folletos explicativos del cielo lo más probable es que vengan con el mismo cuento.

Le aseguro que gastaría menos energía en creer que la solución técnica al problema viene y que la falta de confianza se logra con voluntad y no pensando que el problema de la basura es endémico y jamás se va a solucionar por tanto inepto dando vuelta.

mi dinámica desorbitada

mi dinámica desorbitada

así describo mi rumbo de hombre terco

los colores amontonados en mi retina

mi pulso por agruparlos

una impronta caballeresca, noble como mi parentela

la del espigado obrero de las imágenes

raro, dulce, macho reservado

amante de lo cotidiano y mesurado

militante de la ignorancia

buscador de tesoros burdos

(útiles tan solo para mí)

la felicidad en mis llagas

llenas de ua gota de sangre

y de amargura y dulzor

la mezcla vial perfecta

en la noche en que las flores juntaron sus aromas

en un putrefacto olor a seda

22.12.06

LA CHINOSKA (Entrevista realizada en 2002 publicada en The Clinic)

Clara Morales, La Chinosca

“EL QUE ME LA HACE, ME LA PAGA

Me llamo Clara Morales Oyarzún, pero me dicen Chinosca. Nací el 30 de octubre de 1957. Soy de signo Escorpión, del ‘decanato’ de los vengativos. Pueden pasar varios años, pero yo no olvido. El que me la hace, me la paga. A los 23 años me tiré a mi primer finado a balazos. Al segundo, le hice una Z en el estómago. Murió desangrado. Por eso estuve en cana. Y por eso también, me hice famosa. Llegué a la tele. Ahora soy un personaje público, pero cesante. Me han ofrecido ser asesino a sueldo. Sólo le pido a Dios que me ayude a no matar, aunque hay algunos que se lo merecen.

Por Alejandra Delgado

En el reportaje que te hicieron en televisión cuentan que tu defendías a las putas. ¿Todavía las proteges?

-Sí, porque yo nací de una de ellas.

¿Tu mamá era prostituta?

-Sí, lo hacía por nosotros. Yo estaba chica, tenía como doce años y más o menos me daba cuenta que mi mamá salía todas las noches. Yo le preguntaba a mi papá en qué trabajaba mi mami y él me decía que era garzona, pero cuando ella llegaba, ahí es cuando le sacaba la cresta.

¿Le pegaba por ser prostituta?

-No. Le pegaba porque era bueno para pegarle. Le pegaba siempre. No lo hacía ni de curado, sino de celoso. Es que mi mami era como la Marilyn Monroe. ¡Era linda!.

¿Y qué hacías tu cuando tu papá le pegaba?

-Tenía ganas de crecer rápido para poder defenderla porque me daba impotencia. Yo lloraba porque no podía hacer nada. Por eso, como a los 14 años me fui de la casa. ¡Estaba chata! porque más encima me ponían vestidos y esa hueá me caía mal.

¿Por qué?

-Porque me humillaba ser mujer. No quería que me pegaran. Eso de ver de tan chica las golpizas que mi papá le daba a mi mami, es una gueá que me cagó sicológicamente la mente. Así es que yo decía: ‘cuando sea grande, a mi nadie me va a pegar’. Me ponía los pantalones de mi hermano, pero mi taita me pegaba. Cuando estábamos haciendo las colas de la JAP, me sacaba los sostenes y me agarraban a charchazos. Es que yo odio tener pechugas. Por eso, todo lo que fuera prenda femenina, salía pa’ fuera. Y si me tiraban un piropo, yo me enojaba, me devolvía y les pegaba.

Y cuando dejaste tu casa ¿para dónde te fuiste?

-Me fui para la Alameda y me empecé a juntar con los pelusitas de la Plaza de Armas. ¡Me la jugué!. En esos años estaban demoliendo el Teatro Santiago y ahí yo cantaba.

¿Qué tipo de música cantabas?

-Flamenco. Es que por la voz, ¿cachai?…

Es bien ronca…

-Es bonita, ¿verdad?. Por eso me gustaría ir al programa del Camiroaga a cantar y que después me graben un CD.

¿Ganabas plata cantando en la calle?

-¡Si poh!, ganaba monedas.

¿Y en dónde dormías?

-Vivía con las “chiquillas”. Yo cantaba arriba del biombo de la Plaza, entonces, las niñas se allegaban a mirarme porque les gustaba como lo hacía. Yo las veía y ya me daba cuenta que eran prostitutas. Como ellas no tenían plata pa`l hotel y yo no quería quedarme durmiendo en la calle, les decía: ’vamos’. Ellas pagaban el hotel, pero con mi plata.

¿Las protegías porque te acordabas de cómo lo pasaba tu mamá o porque igual te atraían?

-No, ¡para nada!. Nunca me gustaron. ¡Jamás!. Yo las respeto mucho porque hay que saber echarle para trabajar en eso. Imagínate, soportar lo que soportan ellas. Estamos hablando de las putas de la calle, no las de ahora que están más encarpadas.

LA Z DEL “EL ZORRO”

¿Qué ha sido lo más terrible que has hecho para defender a una de ellas?

-Bueno… el último homicidio.

¿¡Te piteaste a alguien!?

-¡Sí poh!. Estábamos en la onda jarana en la casa de la Claudia, allá en Diagonal Cervantes con San Antonio. Ella era la cabrona. En ese tiempo, yo andaba de “mecha”, o sea, robaba en las tiendas y después les vendía a las “chiquillas” el impulse, la colonia… ¿cachai?. Era fin de semana y no me quería irme pa´la casa así es que pasé donde la Claudia a tomarme mis traguitos. Estaba métale whisky y me puse a bailar Lambada con una niña. Lamentablemente, era la señora del cafiche. El loco se puso celoso y yo no quise bailar más con ella, porque no quería tener problemas. Siempre evitando el peligro.

¿Pero si tú ya estabas fogueada?, ¿o no?

-Es que siempre ando evitando el peligro porque yo me conozco mi violencia.

¿Eres muy ruda?

-Sí. Eso sí tiene que ser mucho. Y esa vez ¡fue mucho!. Cachai que el loco empezó a decirme toda la noche: ‘te las voy a dar, te las voy a dar’. Entonces, ¡puta!, que te estén hueveando tanto, ¡no pasa ná poh!. Hasta que le dije: ‘Ya, ¿sabís que más?: ¡Yo también peleo!’.

¿Y?…

-El loco estaba con otro loco y me dijo: ‘si le vai a pegar a mi amigo, me tenís que pegar a mí también’. ¡No sabía na’ que a mí ya se me había despertado el diablo!. De ahí me agarraron los dos a patadas y me rajaron la camisa y como no uso sostén, se me vieron los senos. Sentí vergüenza. Estaba endiablada total porque eran como las diez de la mañana y estaban abriendo los locales. Había caleta de gente mirando. ¡Me sentí humillada!. Cuando los locos vieron lo que habían hecho conmigo, se metieron a la casa de la Claudia y yo me metí pa´dentro también, detrasito de ellos. Pesqué un cuchillo y les dije: ‘ya conchadetumadre’ y le hice una Z en el estómago, como la Z de ‘El Zorro’.

¿Lo mataste?

-No, el huevón quedó ahí tirado. Mi intención no era matarlo, pero resulta que en el carrete participaron unos pacos de la Primera Comisaría. La negligencia fue de ellos que estando al lado del retén, no avisaron y dejaron al hombre desangrarse. Si incluso le quitaron unas joyas al finado para hacer que pareciera un homicidio. Yo me pregunto: ¿de quién es más delito?: ¡de ellos, poh que lo dejaron morir!. Después, los mismos pacos que habían estado en el carrete fueron a buscarme a mi casa porque, según ellos, querían conversar a la güena conmigo, pero ¿vos creís que yo estaba ahí?. ¡Ni cagando!.

En ese momento. ¿Te fuiste presa?

-¡Para nada!. Yo tenía una pareja y le dije lo que había acontecido. Ella no me creyó. Cuando vio el diario al otro día, le confirmé que el hombre había muerto y que no hallaba que hacer. Es que yo ya había matado a alguien antes.

Según leí, fue a un hombre que le había pegado a tu hermano, ¿cierto?

-No, ¡eso es falso!. La tele la cagó para echar mentiras. Yo a mi hermano lo protejo porque es más chico, pero de que él pelea, ¡pelea!. El se defiende sólo.

Entonces ¿porqué mataste en esa oportunidad?

-A mí me pegaron un puntazo aquí ¿cachai?

La Chinosca muestra una de varias cicatrices. Le pregunto por la más grande que le atraviesa todo el estómago, si acaso se trata de una cesárea. Pero ella no tiene hijos, por lo que me contesta: “Es que ahí nos fuimos para otro finado”…

-Bueno, resulta que habían como cuatro locos que le habían pegado a mi hermano, entonces yo fui a pelear. Entonces, como yo me había tomado unas anfetas y una botella de pisco, me puse a luchar con uno de ellos. Ahí se me tiraron los cuatro y el compadre me pegó un puntazo que me jodió el páncreas y el hígado. Casi me morí, pero me arranqué de la tumba. Cuando salí del hospital, este compadre se paraba en una esquina y empezaba: ¡ja, ja, ja, ja!. Yo andaba con puntos y lo único que podía hacer era mirarlo. ¡Quería puro mejorarme!. Ahí yo pensé: ‘a este huevón lo voy a despachar’. Pa’ un año nuevo, lo pillé en restaurante y le mandé dos balazos. Ahí quedó.

¿Te cayó la policía encima?

-No, a mí la policía nunca me ha atrapado. Las dos veces que estuve presa, al menos por homicidio, primero 5 años y 1 día, después 18 meses, fue porque yo me he entregado.

Dicen que el asesino siempre se defiende

-¡Obvio!. Si el muerto no habla.

Chinosca, dime la firme, ¿Cuántos finados llevas en el cuerpo?

-Dos no más.

¿En serio?

-¡La dura!. En todo caso, de repente le pido a Dios que me ayude para no volver a matar. Pero a veces, hay personas que se lo merecen. Tengo a varios en la lista. Lo que pasa es que, de repente, cuando estoy tranquila, voy caminado y no falta el que me dice: ‘¿qué pasa con vos?’. ¡Te provocan!.

¿Porqué crees que te tienen mala?

-¡Porque los huevones son huevones!. Digamos que no les agrada verme en la calle, ¿cachai?. En mi comuna, La Pintana, hay cabros que caminan como choros, hablan como choros, se visten como choros, pero ¡no son choros!. Porque aunque seai del barrio, si a ti te ven pasar y te pueden cagar, ¡te van a cagar!. ¿Porqué tienen que ser así me pregunto?. Yo, en cambio, me considero una de las buenas, aunque ahora ya no ejerza por que ya tengo mi edad y no quiero más cana… Pero ponte tú, yo te tomo una micro, te llego al centro y puta… sacarle género al Falabella o al Almacenes París, ¡es como sacarle un pelo a un gato!. Pero esperar a mi vecino en la esquina, que viene recién pagado para cogotearlo, dime tú ¿es de choro?.

No

-¡No poh!, es de maricones. Por eso hay como una rivalidad. Por ahí me dicen: ‘¡guarda, que viene Superman!’. Y los vecinos se alegran de tener alguien que los salve.

O sea que te temen, pero también te admiran?

-Exacto. Cachai que todos estos tajos que tengo aquí (apunta su cara), es porque me han pegado entre ocho, diez, mínimo han sido cinco. No importa, me pegan, pero después me cobro de a uno por uno.

¿Y te han pegado mujeres?

-No, puros hombres.

¿Les tienes bronca a los hombres?

No, por que tengo buenos amigos en La Legua, La Victoria, La Caro… Gente buena, que viaja para Europa. Si yo nunca quise atacar con un pasaje, es porque siempre el ego de la gente chora ha sido viajar con la plata de uno. Pero a mí me han invitado.

“ME GUSTARÍA LLAMARME JUAN GABRIEL”

¿Te gusta llamarte Clara?

-¡Nooo!.

Es un bonito nombre

-¡Qué va ser bonito!. ¡Lo odio, lo odio!. Es el nombre de mi abuela Clara, la finada. Y mi segundo nombre es De Las nieves, puta, ¿faltó que me metieran a monja!. Si pudiera cambiármelo, lo haría.

¿Y qué nombre te pondrías?

-Juan Gabriel, Ahhh!

¿Porqué te dicen Chinosca?

-Por mi abuelo que le decían Fumanchú. Y además, dicen que cuando me río, me achino.

¿Con quién vives?

-Con una amigüita que tiene 17 años. Se llama Paola. La rescaté de un cafiche. El loco más encima era su marido y la mandaba a robar. Estoy bien con ella, pero me hace rabiar. Es que como no es adulta, a veces no me entiende que tiene que comportarse como una dueña de casa. Que me tiene que lavar la ropa. No le pido que me cocine, porque no sabe, ¡pero que atine!. Es floja, pero igual la quiero. Capaz que con el tiempo…

¿Tu crees que se va a ir?

-Si es una paloma, ¡que vuele entonces!. Y si vuelve, es porque me quiere. Y si no, es porque nunca me quiso.

Parece que has pololeado hartas veces…

-Schhh… ¡He tenido más mujeres que Julio Iglesias!.

¿Has tenido parejas hombres?

-No. Por que el solo hecho de ver como le pegaban a mi mami, me hizo pensar que yo iba a aguantar que un huevón me pegara. Y a estas alturas, yo ya soy así y no puedo cambiarme.

¿Y nunca alguna polola te pegó?

¡-Ah sí!, una me pegó un puntazo en el pecho y me mandó a la UCI. Además me mordió. Era carnívora la loca.

O sea que igual te hizo lo que tu no querías…

-¡Pero es que era una mujer celosa!.

¿Te portaste mal con ella?

-No. Es que como soy comunicativa y me gusta conversar, de repente se pasan rollos. Piensan que una se anda haciendo el turrón de amor y nada que ver. Uno anda conversando y ahí te hacen el atado.

¿Nunca más la viste?

-Sí. Lo que pasa es que esta loca era casada. Tenía a su marido en Colina y me la agarré por tres años más o menos. Era mi comadre, La invité a quedarse porque ella tenía problemas en su casa. Dormíamos en la misma cama y ella se me tiró. Y tú sabís que la carne es débil. Además, estaba con las tareas atrasadas.

¿Estuvieron enamoradas?

-No sé si habrá sido amor o estaba esperando que saliera el marido, porque apenas salió de la cana, se fue con él.

Y tú que te vengas de todo el que te la hace, ¿no la buscaste para matarla?

-No. Por que ella tiene familia y yo no. Es obvio que si yo me ‘envenaba’, la loca me iba a echarme a toda su gente.

¿La Chinosca tuvo miedo?

-No, ¡para nada!. Pero, le deseo todo lo mejor.

¿Quién ha sido tu gran amor?

-Mi mamá. Después de la madre, nadie te quiere más. En todo problema, ella estaba conmigo. Mientras que la pareja no. Te ayudan en el momento que estai bien, pero en el momento que hay drama, ¡ahí te dejan tirada!. Las minas son mentirosas porque te aman por la temporada. Yo creo que soy como un pasatiempo para ellas porque cuando se separan de mí, ellas siguen siendo mujeres y se buscan un marido.

Te han abandonado

-Hartas veces. Pero no me afecta porque yo pienso: ‘ya sé donde hay más’

¿A dónde?

-Por ahí, por ahí. En todo caso, yo nunca me les he tirado, porque puedo pasar un chasco. Espero que ellas se me tiren.

Pero, ¿tu técnica tendrás?

-Es que en la mirada tu ves si les gustai. Yo a ti, por ser, te estoy mirando sano y tú también a mí. Pero si me mirai con los ojos del amor, yo también te voy a mirar con los ojos del amor.

SI PUDIERA, ¡ME MATARÍA!

¿Qué haces durante el día?

-Cuando hay feria, de repente ayudo…De repente mis vecinos me salvan con un plato de comida…

Se le quiebra la voz y llorando continúa

-A veces… me dan ganas de irme de esta vida.

¡Porqué!

-Es que no me dan ganas de seguir viviendo.. Es que no quiero ser así como era antes. No quiero vivir a la sombra, porque es como estar muerto en vida. Estai sola, con frío, con ganas de nada.

Pero ahora estás libre…

-¡Pero sin pega!.

¿Y qué te gustaría hacer?

-A veces, llegan locos que me dicen: ‘¿sabís que?: te tengo una pega. Quiero que le pegís un balazo a alguien y te doy tanto’. Algo así como un asesino a sueldo. Yo los escucho no más y le pido a Dios que me ayude y que los ayude a ellos por que no pueden pensar así.

¿Nunca has pensado en hacerlo?

-Igual la pienso, ¡pero no lo hago!… Prefiero seguir como estoy, cagándome de hambre, de frío, pero no hacerlo. Es que si fuera por plata, ¡a cuanta gente ya la habrían eliminado!. Lo que yo hice, lo hice en defensa propia, ¡no por plata!.

19.12.06

Antonio Gamoneda, poeta

Va a amanecer. Hay noche aún sobre tus llagas.

Ya vienen los cuchillos del día.

No te desnudes en la luz, cierra los ojos.

Quédate en tu cama sangrienta.

Delon Delon




Sur ton visage une larme
Vient de couler en silence
A l'instant où je t'ai dit tristement :
"Je m'en vais demain..."
Sur ton visage une larme
Et soudain je réalise
Que je ne pourrais demain te quitter
Ni demain ni jamais
Je n'osais plus croire
Que ce jour viendrait
Tout près de moi
Tu étais si loin
Mais tes pleurs ont changé ma vie
Une larme, une seule a suffi
Sur ton visage une larme
J'ai compris sans plus attendre
Que ton cœur brûlait autant que le mien
Depuis déjà bien longtemps

Je n'osais plus croire
Que ce jour viendrait
Tout près de moi
Tu étais si loin
Mais tes pleurs ont changé ma vie
Une larme, une seule a suffi
Sur ton visage une larme
Aussi douce qu'un je t'aime
S'est fané pour laisser place à l'instant
Au sourire de l'amour
De l'amour...
De notre amour...

15.12.06

mi amado alcohol

de blanco y de negro el puerto


valparaíso ensoñado



FOTOGRAFIA INDEPENDIENTE /VALPARAISO











"Hace diez años que vivo en Chile. Crecí en Francia junto a mi familia, que tuvo que exiliarse. Mi Chile era el que me contaban mis adultos. Las sesiones de diapositivas, las canciones de sobremesa. En 1996 decidí apropiarme de mi país y para eso emprendí un viaje en barco: Anvers, Canal de la Mancha, Bilbao, el Atlántico, Puerto Príncipe, Puerto Cabello, Puerto Cristóbal, Canal de Panamá, el Pacifico, Guayaquil, Puerto Callao, Valparaíso. Durante esos 45 días de viaje no estaba en Chile ni en Francia. Cuando llegué, revelé decenas de películas. Hice contactos, copias de lectura. Pero no pude contar nada. Quería mostrar mucho; El barco, los puertos, los encuentros. Hoy, 10 años después, viviendo en Valparaíso, retomo los contactos... Y ya sé por qué hice ese viaje. Ahora me es más fácil elegir las fotografías. Seleccioné unas 20. Son las que cuentan mi viaje sin nacionalidad".

RODRIGO GOMEZ ROVIRA

10.12.06

ADIOS GENERAL


Cuando era niña vivía en un barrio tranquilo. Una cooperativa de 50 casas entregadas en 1970 bajo el gobierno de Salvador Allende en una comuna que más tarde se convertiría en una de las más populosas de Santiago. Hasta entonces La Florida no eran más que grandes extensiones de terreno con haciendas patronales en donde todavía era posible ver huasos montando a caballo y largas alamedas, el inmenso macizo andino tan cerca de todo. La gracia de un lugar así, escenario de la nueva clase media chilena, fue que pudo resguarase de todo, de las lluvias, de los cuatreros, de las noticias sobre cuerpos que aparecían bajo el peso d ela noche. Pinochet era el terror, pero nosotros, los niños de aquel barrio sólo sabíamos jugar y reir. Claro que yo de intrusa me enteré de mucha mierda que daba vueltas a nuestro alrededor. Como mi padre era suplementero, después de cada jornada laboral traía a casa la devolución de diarios y revistas de la época. Así me encontré con la prensa de oposición y las macabras historias de la dictadura del viejo que acaba de morir. Fue malo. Bien malo ¿Quien puede dudarlo?. Cuando nací en 1974, él, ya era tema. Hoy Tengo 32 y salgo a la calles con mis hijos a celebrar porque se acabó la dictadura. Sólo hoy terminó. Salud!

9.12.06

ITINERARIO DE RODAJE

Hace unos días recorrí ciudades rurales con seis argentinos. Balbuceaban imágenes muertas: el rito de un general argentino y sus seguidores por la cadena montañosa del cono sur. Todos lo sabíamos: San Martín era un héroe muerto. Enterrado hace tantos años. Cada rastro hablaba de él como si estuviera aún entre nosotros. Sin embargo, sospecho que coincidíamos en respirar algo más que historia republicana.
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